Fuerza y Equilibrio Estructural
La fuerza es una de las capacidades más importantes tal y como afirma Seirul Lo (en Cometti, 1998) la fuerza es la base de las demás capacidades condicionales.
El entrenamiento de fuerza especialmente cuando se desarrolla dentro de un programa integral, reduce la presencia de los factores de riesgo, asociado a las enfermedades cardiovasculares, facilita la pérdida y control de peso y aumenta la masa muscular, conserva la capacidad funcional motriz y fomenta el bienestar psicológico (Jiménez et al, 2003).
No debemos dejar pasar por alto el hecho de que nuestro cuerpo posee un sistema muscular muy desarrollado, de considerables dimensiones, cerca del 40% del peso total del cuerpo se constituye por tejido magro o muscular el cual su función principal es el de producir movimiento, por medio de contracciones dinámicas, y mantener el tono postural a través de la contracción estática o isométrica.
Esto nos obliga a entender que lo cotidiano viene dado por la integridad del aparato locomotor (Gutiérrez en López Miraño, 2001)
Esta integridad se entiende como el correcto equilibrio estructural, que está relacionado con la salud del aparato locomotor, sin asimetrías, sin acortamientos que desarrollen híper tonificación de determinados grupos musculares, sin desbalances entre agonistas y antagonista, etc. Generalmente este equilibrio se ve afectado por:
Sedentarismo.
Entrenamiento deportivo.
Actividad física sin respeto por la individualidad.
El equilibrio estructural es esa sutil relación recíproca que se establece entre la Fuerza Y la Flexibilidad de los músculos que actúan en cada núcleo articular. Este equilibrio está íntimamente relacionado con la capacidad del Aparato Motor Pasivo y Activo de dar respuesta al agente más agresivo y condicionante que reconoce nuestra especie en su evolución filogenética como es la gravedad.

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