Entrenamiento Estructurado

Partiendo de la base que el entrenamiento específico de un deporte produce mejores adaptaciones al rendimiento, uno de los propósitos es diseñar con criterio tareas de entrenamiento que repliquen el contexto y condiciones de la competición con el objetivo de obtener la máxima optimización de las diferentes estructuras que conforman el ser humano deportista (SHD) (Pinder et al., 2011; Tarragó et al., 2019).
El EE se organiza desde dos paradigmas o áreas de actuación. Por una parte, el llamado entrenamiento optimizador (EO) y por la otra el entrenamiento coadyuvante (EC) (Gómez et al., 2019); estos dos tipos de entrenamiento complementarios se fundamentan en la teoría de sistemas complejos dinámicos no lineales (Hristovski et al., 2011;Balagué et al., 2014).
Estructura ser Humano Deportista (SHD)
El EO respeta la autoestructuración y propone diferentes tareas y estímulos de entrenamiento de forma adecuada, consolidando la evolución del SHD y su disposición óptima para competir.
El EO permite y posibilita generar, a partir de las situaciones simuladoras preferenciales (SSP), propuestas prácticas que interaccionan y se acercan al deporte practicado.
Esta preferencia se alcanza a través de la intención de la tarea que está dirigida por medio de reglas, espacios y número de jugadores participantes que son variables y se adaptan al objetivo. 
Estas situaciones se definirán y se extraerán del análisis e interpretación del juego real (Tarragó et al., 2019), se tienen que proponer mediante tareas globales, preferentemente en grupo, y no con el objetivo de aprender/interpretar el ejercicio sino el "juego" (Seirul·lo, 2015).
Varias autorías han clasificado las SSP determinando una organización de las tareas según diferentes niveles de aproximación, especificidad y/o concreción (Moras, 1994; Schelling & Torres-Ronda 2016; Seirul·lo, 2009). Seirul·lo (1998), clasifica los ejercicios de fuerza según el nivel de orientación y aproximación a la competición, categorizándolos en generales, dirigidos, especiales y competitivos.
Esta relación con la especificidad, en el EO, se establece mediante el carácter de las SSP, diferenciándolas según:
Orientación general: la naturaleza y organización de la SSP son parecidas a las manifestadas en la competición, pero con una baja carga cognitiva específica.
Orientación dirigida: la naturaleza y organización de la SSP son parecidas a la competición. Se incluyen acciones coordinativas específicas con toma de decisiones inespecíficas.
Orientación especial: la naturaleza y organización de la SSP son parecidas a la competición con toma de decisiones específicas.
Orientación competitiva: la naturaleza y organización de la SSP son iguales a la competición, con toma de decisiones completamente específicas (Solé, 2006).

“La adaptabilidad
como producto de la variabilidad está estrechamente ligada
a la creatividad” (Orth et al., 2017)."


 


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